top of page
Buscar

¡Cómo tus creencias moldean tu visión del mundo!

  • anabicc
  • 27 dic 2024
  • 3 Min. de lectura

Imaginate que cada día elegís un par de anteojos para mirar la vida. Estos "anteojos" no son reales, pero representan algo muy importante: tus creencias. A través de ellos interpretás el mundo, entendés tus experiencias y tomás decisiones. Pero no todos los anteojos te ayudan a ver con claridad. ¿Qué pasa si los que usás te están distorsionando la realidad?


Tres tipos de anteojos

Podemos mencionar tres tipos principales de "anteojos" o formas de interpretar la vida. Estas categorías también pueden reflejarse en cómo tus hijos interpretan su entorno y sus experiencias. ¿Te animás a mirarlos desde esta perspectiva?


1. Anteojos transparentes

Estos son los ideales. Cuando los usás, ves las cosas tal como son, con mayor claridad y objetividad. Te ayudan a tomar decisiones equilibradas y a mantener relaciones saludables. Si tus hijos llevan estos anteojos, podrás notar que se sienten seguros de sí mismos, reconocen sus logros y también aprenden de sus errores sin castigarse demasiado.

Por ejemplo, un niño con anteojos transparentes podría decir: "No me fue tan bien en el examen, pero ahora sé qué tengo que estudiar para la próxima vez".


2. Anteojos espejados

Con este tipo de anteojos, todo lo que se ve se refleja en los demás. Los problemas nunca parecen ser propios; siempre están en el otro. "No es mi culpa", "el maestro no explicó bien", "mis amigos me distraen". Si tus hijos llevan estos anteojos, podrías notar que tienden a buscar excusas externas para justificar sus errores o dificultades.

En este caso, podrías ayudarlos preguntándoles: "¿Qué podrías hacer diferente la próxima vez para mejorar?". Así, los motivás a asumir un rol activo en sus logros.


3. Anteojos oscuros

Estos son los más pesados y negativos. Cuando los usan, todo parece estar en su contra. Pensamientos como "soy un desastre" o "nunca voy a poder" suelen ser comunes. Si tus hijos llevan estos anteojos, podrías notar que se frustran rápidamente, tienen miedo al error o evitan intentar cosas nuevas por temor al fracaso.

Aquí es clave transmitirles confianza y enseñarles a cuestionar esas ideas. Por ejemplo: "¿De verdad creés que nunca podés hacer nada bien? Acordate de cuando lograste aprender a andar en bicicleta, ¡fue difícil pero lo conseguiste!".


¿Por qué es importante identificar los "anteojos" de tus hijos?

Las creencias de tus hijos no solo influyen en cómo ven el mundo, sino también en cómo se ven a sí mismos. Si logran identificar los "anteojos" que están usando, pueden empezar a cuestionar pensamientos automáticos y abrirse a nuevas maneras de interpretar sus experiencias.

Por ejemplo:

  • Si notás que tienden a culpar al entorno (anteojos espejados), podrías motivarlos a reflexionar: ¿Qué podrías cambiar para mejorar esta situación?

  • Si se sienten atrapados en pensamientos negativos (anteojos oscuros), podrías preguntarles: ¿Hay algo que hayas hecho bien hoy? ¿En qué te esforzaste?

  • Si están usando anteojos transparentes, celebrá ese logro y ayudalos a reconocer cómo esa actitud los beneficia.


¿Cómo ayudarlos a cambiar de anteojos?

Cambiar las creencias no es algo que ocurra de un día para el otro, pero con tu acompañamiento pueden empezar a desarrollar una visión más clara y positiva. Algunos pasos que podrías seguir son:

  1. Ayudalos a tomar conciencia: Preguntales cómo se sienten ante una situación difícil y qué pensamientos les surgen.

  2. Cuestioná junto a ellos las creencias negativas: Si dicen "no soy bueno para esto", podés responder: "¿Seguro que nunca lo hiciste bien? Pensemos juntos en alguna vez que te haya salido mejor".

  3. Enseñales a reformular: Ayudalos a transformar un pensamiento como "nunca lo voy a lograr" por "esto es difícil, pero si sigo intentando puedo mejorar".

  4. Reconocé sus esfuerzos: Cada pequeño avance merece ser destacado. Esto refuerza los "anteojos transparentes" y fomenta su autoestima.

  5. Dales el ejemplo: Si vos también te esforzás por usar anteojos más claros, ellos lo notarán. Mostrarles cómo enfrentás tus propios desafíos puede ser una lección muy valiosa.


Los anteojos que usamos no son definitivos, y lo mismo ocurre con los de tus hijos. Cada día podés ayudarlos a elegir una perspectiva más clara, compasiva y positiva. Reflexioná: ¿Qué tipo de anteojos querés que ellos lleven hoy para mirar el mundo con confianza y esperanza?

 
 
 

Comentarios


WhatsApp Estudio Glow

Seguime en las redes sociales

  • Facebook

Soy Ana Bicchetti, Licenciada en psicopedagogía. Certificada en ADI-R/ ADOS (Diagnóstico del espectro autista), y en el Modelo Denver (Niños pequeños con autismo).

  • Atención psicopedagógica presencial (con consultorio en Haedo y  Zona Oeste).

  • Atención psicopedagógica virtual.

11 de septiembre 521, Haedo, Buenos Aires

Tel: +54 9 11 5757-4700

Diseñado por Glow Diseño & Fotografía www.estudioglow.com.ar

bottom of page